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"Una novela debe mostrar el mundo tal como es. Como piensan los personajes, como suceden los hechos... Una novela debería de algún modo revelar el origen de nuestros actos" Jane Austen.

domingo, 27 de abril de 2014

Capítulo 7




Era media tarde cuando se bajó del avión después de unas interminables dieciséis horas. Estaba ansioso por volver y ver a quien tanto había echado de menos.

Esos meses en Luanda le habían cambiado inevitablemente. Algo tan diferente a Nueva York, tan lejos del primer mundo que, ahora, pisando baldosas brillantes en vez de tierra, no podía sino sentir algo de añoranza, aunque le hubiera costado tanto acostumbrarse a esa vida. A el calor asfixiante, los días eternos y las miles de imágenes crudas fotografiadas en su retina.  A miles de kilómetros de Estados Unidos.
Todos y cada uno de los detalles que habían hecho que Elliot Evans se replanteara todo.


Nadie sabía que iba a volver, tal y como les había contado, creerían que seguía en África y que le quedaban algunos meses por delante. Así que ni siquiera sabía a donde ir primero.

Entonces, un pensamiento tierno y lejano, le hizo decidirse.

<<Isaac>>


Entró en el servicio del aeropuerto y se cambió de camisa. Miró su aspecto en el espejo y bufó con cansancio. Tenía el pelo más largo y barba de varios días. Más bien parecía un indigente que un médico voluntario. Se peinó un poco y cambió las chanclas por sus converse rojas. Después recogió las maletas y esperó frente al aeropuerto hasta que llegó su taxi.

                -¿A dónde vamos?-Preguntó el conductor, mirándole de un modo extraño por el espejo.

                -Al 1040 de la quinta avenida-Contestó Elliot.

                -¿Es usted extranjero? ¿Un artista que quiere probar suerte en la quinta avenida? Hágame caso, muchacho, pierde el tiempo…

Negó varias veces, divertido.

                -No, soy de Nueva York. Sólo he pasado una temporada fuera.

                -Oh, en ese caso, espero que haya tenido unas buenas vacaciones.

                -En realidad ha sido trabajo y bastante agotador, por cierto.

                -Entonces le entiendo, llevo veinte años en este taxi ¿A qué se dedica?

                -Soy médico.

                -Vaya, médico. Mi hija mayor está estudiando medicina, es muy lista ¿Tiene usted familia?

                -Sí…-Se quedó callado un momento, pensando en ella. Tragó saliva y completó la frase con una sonrisa-Tengo un hijo. Acaba de cumplir un año.

                -Seguro que es maravilloso. Aproveche el tiempo con él, cuando quieres darte cuenta, son más altos que tú.


Cuando llegó al edificio y vio a Jerry leyendo el periódico en el hall del edificio, empezó a estar inquieto. Desde que había aterrizado, nada le había hecho creer de verdad que estaba allí, salvo esa escena, repetida miles de veces en el pasado.

                -Buenos tardes, Jerry-Lo saludó, Elliot.

Jerry levantó la vista de las páginas y lo miró, extrañado, acostumbrándose a su nuevo aspecto.   

                -¡Señor Evans, ha vuelto! ¡Bienvenido!

                -Gracias, ha sido un viaje largo ¿Cómo estás?

                -Bien, señor, aquí me tiene. Igual que siempre-Repuso Jerry-¿Le ayudó con eso?

                -No, no tengo mucho equipaje-Contestó Elliot.

                -Bueno, no le entretengo, seguro que está deseando ver al pequeño. Está arriba, sino me equivoco. Ya verá que grande está.

Notó un nudo en la garganta, el mismo que le dificultaba hacerle una pregunta sencilla.

                -¿Sabes si Julieta está…?-Preguntó con prudencia, aclarándose la garganta.

                -No, salió muy temprano y todavía no ha vuelto.

                -Gracias Jerry, ya nos veremos.

                -De nada, señor Evans, que pase un buen día.

Los minutos en el ascensor fueron agónicos. No recordaba que tardara tanto en subir hasta el ático. Mientras subía, no dejaba de darle vueltas a un único pensamiento… Como iban a tomárselo, qué iba a cambiar a partir de ahora.

El timbre sonó al llegar a la última planta, y las puertas se abrieron con suavidad. Elliot pasó al interior en silencio y dejó la maleta sobre el suelo lentamente. Paso al salón, dónde todo estaba igual a la última vez que estuvo allí, aunque realmente eso fuera un hecho imposible. Mathilde le había contado hacía varias semanas que Julieta se había mudado allí de nuevo, por motivos prácticos… que a él le sonaba a escusa.

                -¿Jul?-Preguntó Mathilde, entrando en el salón. Tenía el pelo mojado y llevaba el albornoz puesto-Has llegado pronto…

Sus ojos se dirigieron a él y ahogó un grito, sobresaltada. Se llevó las manos al pecho y le sonrió, volviendo a recuperar el aliento. Elliot sonrió y se encogió de hombros. De repente, Mathilde se lanzó sobre él y lo abrazó con fuerza. Un abrazo entre amigos, de los que duran unos segundos, en los que recuperas fuerzas.

                -Hola-La saludó, Elliot, separándose de ella.

                -Idiota, me has asustado…-Reconoció- Dios mío, no pareces tú. Estás moreno… y sexy-Bromeó, observándole detenidamente-¿Qué coño haces aquí? Pensábamos que no venías hasta… no sé. Pero no hoy. Estás aquí…

                -No tenía fecha de vuelta y sí, aquí estoy.

                -Estás muy delgado, ¿Qué os daban allí de comer?

                -Lo que podían-Repuso, en un suspiro-Siento cortar esta conversación pero me muero de ganas de ver a alguien.

                -¡Joder, claro!-Exclamó ella -Pues… está… está en mi habitación. He trasladado el parque allí para poder ducharme. Es un trasto.

Al acercarse a la habitación, Elliot le escuchó, hablando en ese idioma inventado de bebé. Su corazón empezó a trabajar más deprisa, entrando detrás de Mathilde.

Estaba allí, con él, como había soñado tantas veces. No sólo podía contentarse con verle en una pantalla con interferencias, ahora podía abrazarle como hacía unos meses. Se acercó hasta el cubículo de madera repleto de juguetes y lo observó jugando. Sus ojos, su pelo, su minúscula nariz…

                -¡Isaac! ¡Mira, es papá!-Lo llamó Mathilde.

El niño se dio la vuelta, sonriente y le miró. Elliot se inclinó y lo cogió en brazos.

                -¿Sabes quién soy, colega?-Preguntó, besándole la mejilla- Vaya… cuanto pesas.

                -Es papá, Isaac.

De pronto, el bebé se dejó caer en su hombro y lo abrazó, quedándose tranquilo sobre él, como si por mucho tiempo que hubiera pasado, nunca se hubiera olvidado de Elliot.

                -Guau… parece que sabes quién soy ¿Eh?-Susurró, emocionado.

                -Es un niño listo, claro que lo sabe-Añadió ella-¿Verdad cielo?

                -Eso parece.

                -Por cierto, ¿Tienes hambre? Tengo turno en menos de tres horas, así que iba a cenar ensalada de pollo y tortilla ¿Te apetece?-Le ofreció Mathilde.

                -No he comido en todo el día. Me comería lo que fuese-Respondió, sosteniendo a Isaac, que ahora le tocaba la barba, muy concentrado.

                -Vaya, que sorpresa…-Repitió su amiga-No puedo creer que estés aquí… Adivina quien se va a sorprender más que yo.

Elliot inhaló una enorme cantidad de oxígeno, imaginando ese otro reencuentro.

                -Julieta…-Pronunció cansadamente-¿Sabes a qué hora llegará?

                -Depende del día. Suele llegar antes de que me vaya, aunque si tiene mucho trabajo, manda a la niñera y viene tarde-Explicó Mathilde, sirviendo la ensalada en un bol.

                -¿Cómo está?-Cuestionó, impaciente.

Mathilde lo miró unos segundos y suspiró, ladeando la cabeza.

                -No la veo bien. Sigue saliendo con Andrew, que es un buen chico, pero está cansada, no duerme, tiene mala cara y… -Se paró en seco y esbozó una sonrisa, negando varias veces-Pero no te preocupes, quizá todo vaya mejor contigo aquí. Sólo necesita que le echen una mano.

                -Creo que ya no voy a necesitar tus servicios de espía-Se burló él, intentando quitarle importancia a lo que acababa de escuchar.

                -Es un alivio. Odio ser el topo-Le siguió ella-De hecho, creo que ya me han pillado varias veces.


Elliot reflexionó lo que hasta ese momento, no se había planteado. Si sería demasiado difícil verla de nuevo, intentado alejarse de él, siéndole indiferente. Si su llegada no le haría cometer más errores.

                -Espero que sea un alivio para ella también.

***


Cuando Julieta llegó, eran las diez. Llevaba más de una hora pegada al teléfono, hablando con Will Peters, un abogado duro de roer que conocía desde hacía muchos años. Era compañero de su padre y siempre acudía a él en caso de emergencia.

                -No puede acabar aquí. No tienen leyes que respalden a la defensa, salvo tal vez las pruebas, que en mi opinión no son nada esclarecedoras-Explicó, dejando el maletín en una silla.

Ni siquiera reparó en la maleta de la entrada. Pasó al interior, escuchando las palabras de Peters y apuntando algo en su libreta.

                -¿Seguro que me dará más opciones? No quiero echarme tierra encima… -Hizo una pausa, cerrando los ojos y frotándose las sienes-No, ya… claro. Es que no estábamos preparados para que…

Sus ojos se dirigieron hacia el sofá y momentáneamente, dejó de respirar. Notó como la sangre desaparecía de su rostro, y el dolor en su pecho, que ya casi había olvidado, multiplicado notablemente. Él le sonrió con resignación, igual que el día que se despidió de ella.

Julieta abrió la boca, haciendo un esfuerzo por reaccionar, fijándose en él... estaba guapo, más incluso de lo que recordaba, con ese aspecto desaliñado. Tenía a Isaac en brazos,  profundamente dormido. Entre tanta confusión, sintió una punzada de envidia porque él había conseguido que se durmiera temprano. Lo que ella llevaba intentando varios meses.

Negó para sí, porque aquello no podía ser real. Podía estar teniendo una alucinación, podía incluso ser una broma pesada… Él estaba en África, no en su sofá.

Aunque claramente, estaba pasando de verdad.

                -Will… te… te llamo más tarde-Balbuceó y se separó del teléfono-Elliot… ¿Qué…?

                -Hola, Julieta-Habló él-He vuelto.







11 comentarios:

  1. Pero, pero, pero... Este capítulo es muy desconcertante! ¿Qué dos personas es mathilde?, ¿porqué se fue Elliot?, en fin... Lo que no puedo esperar es saber q reacción tendrá Jul cuando sepa que Elliot ha vuelto, para quedarse ( eso parece).
    Un beso enorme y enhorabuena por estos últimos capítulos, que estan genial!

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    1. Marta, muchas gracias linda. Dos personas es una manera de hablar, es como que ha estado haciendo de "espia" para Elliot jeje
      Y lo de Elliot, bueno ya lo veremos!! Gracias de nuevo por entrar y dedicar un ratito al blog
      Un besito :)

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  2. Esto si que no me lo esperaba, pero estaba deseando que volviera Elliot y saber cual fue el motivo de que se fuera (que espero que lo cuente). Ahora que vuelven a estar en la misma ciudad Andrew puede irse muy muy muy lejos y no interferir para que estén juntos otra vez (sé que no va a pasar pero voy a seguir fantaseando)
    Me que vuelva Elliot que ya pensaba que se quedaba a vivir en África y el capítulo y todo en general ^^
    Besos ;)

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    1. Oh Ana, te he echado de menos. Muchísimas gracias por tu comentario y tu opinión, ya sabes que son importantes. Aunque no sé que pasará, ya sabes que normalmente soy una cajita de sorpresas... o de desastres.
      Un besito :)

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  3. Me encanto. Felicitaciones esperando mas para ver como sigue esta fantástica historia

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  4. Jane, solo quisiera darte mi más sincera enhorabuena por la historia. Me encanta. Me he leído en un ratito todos los capítulos que tenías y aún quiero más…
    No sé si eres profesional en eso o si, como yo, eres una novata, pero la verdad es que vales para escribir. Solo he visto algunos acentos sueltos por ahí y algunos errores tipográficos, pero por lo demás me parece genial.

    Estaré a la espera de más.^^

    Un abrazo y sigue así.

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    1. Muchísimas gracias, comentarios así me ayudan muchísimo. No, no soy profesional ni por asomo, pero eso sí, me gusta y disfruto con ello.
      Espero verte por aquí y que me sigas dando tu opinión en los comentarios. Es una parte fundamental para alguien que está empezando.
      Un beso :)

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