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"Una novela debe mostrar el mundo tal como es. Como piensan los personajes, como suceden los hechos... Una novela debería de algún modo revelar el origen de nuestros actos" Jane Austen.

sábado, 10 de mayo de 2014

Capítulo 9




Ya estaba anocheciendo y los últimos rallos de sol se reflejaban entre los rascacielos del otro lado del parque. Era una noche tranquila, sin nubes y una temperatura agradable que invitaba a dar paseos de fin de semana por Nueva York. Desde la ventana del ático, se podían ver tanto los árboles infinitos que poblaban el parque, como la vida de ese pequeño pulmón verde; las aves, trazando movimientos circulatorios encima de las copas, gente que corría, paseaba o tenía una tarde romántica comiendo helado en un banco. Un sitio bullicioso que parecía estar más tranquilo que ella misma, intentando calmar los nervios mirando a través del cristal.

Llevaba el día entero dando los últimos retoques a la gala benéfica. Todo era un no parar de llamadas urgentes, cambios imprevistos y mucho estrés. Finalmente, la mayoría de los problemas habían quedado resueltos, calculados al milímetro para que saliera perfecto. Aunque aún faltaba lo que más le preocupaba a Julieta: su discurso. Debía hablar con naturalidad delante de políticos, famosos, actores y millonarios aburridos que debían encontrar en sus palabras el empujón que necesitaban para invertir el dinero en su causa.


Sabía que iba a ser imposible si Charlie no llegaba y le echaba una mano con sus "dotes artísticas". Y era un compromiso imposible de rechazar, dado que ella era la anfitriona. Quedaba una hora para salir y llegar a tiempo al edificio Ángel Orensanz, un lugar emblemático del centro, perfecto para esa clase de actos… una hora para que los fotógrafos se le echaran encima, una hora para emborronar una hoja con un montón de palabras sin sentido.

Julieta se separó de la ventana y respiró hondo, volviéndose hacia el espejo. Llevaba un espectacular vestido rojo de palabra de honor y falda vaporosa de Oscar de la Renta. El pelo rizado, hacia un lado, creando el efecto óptico de parecer mucho más corto de lo que era en realidad. Le habían prestado también unos impresionantes (y grandes) pendientes de color nude, de forma ovalada

Deslizó la mano por su cuello desnudo y finalmente, la apoyó en un hombro con cansancio.  Todo aquello estaba resultando demasiado complicado.

Se repasó los labios de color nude, tal y como había recomendado el maquillador, y se peinó utilizando los dedos, intentando evitar que los mechones se le fueran a la cara. 

Volvió a  mirarse la nariz; del golpe no había ni rastro y tampoco de la explicación pertinente. Mathilde se percató mientras la maquillaban, pero ella se limitó a hacerse la sorprendida y contestar que no tenía ni idea.

                -Vas a hacerlo bien-se repitió varias veces-Es hablar… soy abogada… lo hago siempre-sacudió la cabeza, frunciendo el ceño-¿Qué coño haces? Idiota… ¿Qué puede salir mal?

Suplicó en silencio para que no volviera a pasar algo parecido al incidente del baño. Que en pleno discurso se pusiese a sangrar, era algo que sólo podía ver como una pesadilla lejana y de mal gusto.

Respiró hondo y se sentó en la cama, moviendo la pierna con nerviosismo, lo que provocaba un sonido ligero del vestido que le recordaba al murmullo del mar.

                -Tranquila, tranquila… no pasa nada, es sólo una gala benéfica…-susurró para sí.

Entonces, llamaron a la puerta dando un par de toques en la madera. Jul dio un brinco y abrió deprisa, creyendo que era Charlie, preparado con sus recomendaciones de escritor profesional… En vez de eso, encontró a Elliot. Llevaba un smoking negro, pajarita roja y una botella de vino con dos copas en las manos. Parpadeó varias veces, sorprendida y le sonrió, admirando su aspecto.

La barba y look pos África no ayudaban demasiado en su nueva “situación”.

                -Pensaba que eras Charlie-dijo Julieta amablemente, dejándole pasar al interior.

                -No, lo siento, no soy él… sólo quería ver que estabas bien-repuso, escudriñándola de arriba a abajo-Estás… realmente preciosa.

                <<No sigas>>

Julieta respiró hondo mientras asentía, evitando su mirada. Era imposible que su mera presencia no le hiciera sentir dolor, más allá de algo físico.

                -Gracias, tú también estás… guapo.

                -Vengo a traer refuerzos-explicó, levantando la botella de vino-.Creo que te vendrá bien una copa.

                -No has podido tener mejor idea.

Ambos se sentaron sobre el colchón, incómodos. Ese mismo lugar en el que habían dormido juntos, varios meses atrás, cuando todo era diferente. Elliot descorchó con destreza la botella y lo sirvió en las copas. Le entregó una y permanecieron un rato en silencio.

                -Estás nerviosa, pero vas a hacerlo bien, lo sé-murmuró él, mirando hacia la puerta.

Julieta tragó saliva y cerró los ojos antes de mirarle.

                -No, no lo sabes… ni siquiera tengo nada escrito, salvo algunas estupideces. Necesito a Charlie.

                -Eres Julieta… Pope-añadió, haciendo una pausa antes de enunciar su apellido.

Su modo de nombrarla provocó que la tristeza le pellizcara el corazón. Le dio un buen sorbo a la copa de vino, dejando que el quemazón del alcohol pasara por su garganta y la aliviara.

                -De pequeña vomité en un teatro del orfanato, ante decenas de niños y posibles padres… No me gustan este tipo de… eventos.

Elliot soltó una carcajada y la miró, arqueando las cejas.

                -¿De verdad vas a comparar esto con un teatro infantil?

Julieta soltó una risita y bajó la guardia, encontrándose con sus ojos.

                -Eso, tú dale más importancia…-dijo, embobada en ese azul mar.

                -No, lo siento… no era eso lo que quería-repuso divertido-A ver, piensa que yo soy el público ¿Qué me dirías?

                -¿Estás de coña?-preguntó Julieta, frunciendo el ceño.

                -¡No, venga, ponte de pie!-exclamó Elliot, animado.

                -Vale… vale… si te empeñas…-aceptó ella-Empezaré hablando de los recursos que…

                -Julieta… -la cortó, tapando la sonrisa con su mano-siempre debes empezar con alguna broma para romper el hielo. No estamos en el juzgado, puedes relajarte.

                -¿No estamos hablando de cáncer? ¿Acaso es divertido?-preguntó, algo molesta por que le hiciera gracia. 

Durante unos segundos pudo ver una sombra en la mirada de Elliot. Hacer ese tipo de comentarios delante con él, siempre iba a implicar un grado afectivo que no podía permitirse.

                -No lo es, pero en una gala nadie quiere verte llorar.

                -La verdad es que creo que sí… eso siempre vende-le contradijo, imaginando las portadas del día siguiente, llenas de titulares que recogían su llanto en el escenario.

                -Bueno, una broma sencilla para abrir boca y después…

                -¿Vomitar?-bromeó Julieta, bufando.

                -Eso también sería un buen titular-siguió Elliot-Por cierto, anoche, con todo ese drama se me olvidó decirte que me encanta tu pelo así,.. corto. Tus ojos parecen más grandes de lo que ya son y eso es… bueno, impresiona.

No había respuesta posible. Se limitó a mirarle unos segundos, sin encontrar la forma de continuar con aquello sin darse de bruces contra una pared. Así que aguantó las ganas de ser sincera, de decir gracias y sonrojarse por el cumplido tipo Elliot. Optó por aplacar todo ese amasijo de sensaciones en el estómago, tal y como llevaba haciendo desde hacía mucho tiempo.

                -Elliot…-empezó a decir, pero él se levantó de repente en su dirección, dejándola sin opciones. Cogió su mano y frunció los labios un segundo, antes de elevarlos hacia arriba, logrando una media sonrisa.

                -Perdona, a veces me olvido de que no será así nunca más-terció con tranquilidad-Estás con Andrew y es... genial. No quiero que te sientas incómoda.

                <<Tarde, señor mirada desafiante-pensó Jul>>

Oír de su boca una referencia hacia Andrew, le resultó demasiado surrealista para una sola noche. La conversación tenía que acabarse por su bien, por el de los dos. No podía dar explicaciones sobre como él la ayudaba en su camino para olvidarle.

                -No pasa nada-sentenció, nerviosa, despegándose de su lado.

Elliot se llevó la mano a la frente y resopló, dándole la espalda.

                -Soy un imbécil-murmuró. Después se llevó la copa a los labios y se bebió lo que quedaba del vino-… tendrás que acostumbrarte. Simplemente no voy a dejar de ser yo porque tú lo quieras así, de la noche a la mañana. No puedo porque te quiero-volvió a encararla con un gesto doloroso- Pero lo intento ¿Sabes? Lo intento.

Julieta agachó la mirada. Quería salir corriendo de esa habitación antes de hacerle frente. Sus instintos suplicaban para que lo abrazara como a un niño herido, susurrarle en el oído que no pasaba nada… pero todas sus opciones eran inviables. Iba por el camino de ser un choque frontal con múltiples víctimas. Y ella iba en primera fila.

Los ojos le escocían y la garganta le dolía en su intento por mantenerla entera…

                -Sé que lo intentas y te lo agradezco-contestó finalmente.

Ella misma notó el frio de sus palabras en cada centímetro de su cuerpo. Y Elliot, en su versión maltrecha y rota, atacó con algo que dolía más que todo aquello:

El silencio. Cogió aire y asintió antes de irse, sin decir nada más, dejándola de pie, junto a la cama. Acompañada de esa punzada constante, que se había visto agravada en unos minutos.

Le costaba creer que eso fuera a pasar a menudo, cuando la conversación sobrepasara la línea educada y tocara alguna fibra sensible que los provocara, desencadenando toda una reacción en cadena.

Al poco tiempo, volvieron a llamar a la puerta. Julieta dejó de respirar momentáneamente, hasta que vio a Charlie, con medio cuerpo dentro de la habitación y un gesto de disculpa.

                -Creí que había menos tráfico-explicó, entrando. Se fijó en Julieta con detenimiento-¿Qué pasa? He visto bajar a Elliot un poco…

Ella negó enérgicamente con la cabeza y alzó una mano para que parara. No quería seguir escuchando, era más feliz ignorándolo.

                -No. No voy a llorar y estropearme el maquillaje-murmuró y esperó un rato hasta que pudo volver a hablar-Menos mal que has llegado… vamos con el discurso.

                -Juliet…

                -No. Para-sentenció con ojos vidriosos, apretando la mandíbula.

No necesitaba volver a hablar del tema. Sólo quería desaparecer, posponer todo ese circo hasta que su corazón se hubiera recuperado del todo. Entonces, pensó en Alice y en la noticia de la boda, el posible embarazo… y automáticamente, cambió de gesto. Corrió y abrazó a Charlie con fuerza.

                -Tu comportamiento es de locos-susurró él en su oído, extrañado.

                -Lo sé, lo sé-río ella-¡Vas a casarte!

                -Eso parece.

Julieta se separó de él y lo miró fijamente. Charlie siempre había sido guapo, como Emma, de esa forma relajada y sin esfuerzo… aunque nunca lo había visto tan radiante como aquel día.

                -También me ha contado lo otro… Enhorabuena, es genial-confesó, emocionada.

                -Es pronto aún, pero sí. Quería habértelo contado yo, pero dado que Alice tiene cierta predilección contigo, no quería quitarle ese gusto.

                -Eres muy caballeroso, señor Pope-bromeó Julieta, volviendo a apoyar la cabeza en su pecho. Intentó disfrutar de aquel momento, olvidándose de lo demás. Por suerte, era una buena razón para lograrlo. 

De pronto, notó un cosquilleo en el labio y vio de reojo la llamativa mancha en la camisa de Charlie. Un escalofrío le recorrió la espalda. Se alejó de él y se tapó la nariz con la mano.

                -Mierda-murmuró, agachando la cabeza-Perdona.

                -¿Jul, estás…?-preguntó Charlie, observándola con preocupación.

                -Bien, no es nada-lo convenció ella, alejándose de él y metiéndose en el baño.

Agarró la toalla y se limpió con rapidez la cara, intentando no estropear la obra de arte que habían hecho con ella.

                -Qué oportuno-se quejó, bufando- muy oportuno…

                -Julieta, ¿Estás bien? Voy a pasar-dijo Charlie, desde el dormitorio.

Aquello no tenía buena pinta, igual que ella y ese dolor que repiqueteaba en sus sienes. Pero Charlie ya lo había visto y cerrarse en banda no era una buena idea. No tenía más que remontarse en el pasado para ver que era así.

                -Pasa.

Entró despacio. Parecía tenso y alarmado por el pequeño “incidente”.

                -Puedo dejarte una camisa de Elliot. He manchado la tuya… Seguro que tenéis la misma talla, aunque creo que tú eres un poco más alto que él. Eso no importa… ¿no?

                -Jul, para-le dijo, calmado- ¿Qué pasa?

                -No lo sé… No será nada.

                -¿Te ha pasado más veces?

Ladeó la cabeza y se peinó el pelo hacia atrás, nerviosa.

                -Un par… seguro que no es nada-repitió. Le dio la espalda y rebuscó en el estuche de maquillaje.

                -Deberías ir al hospital. Podemos decírselo a Alice y…

Paró en seco y le dirigió una mirada asesina a Charlie.

                -Bajo ningún concepto vas a decirle nada a Alice ¿Me has oído? Sí ella se entera, lo sabrá Elliot y eso… eso sería una idea terrible.

                -No estás pensando con claridad... como la última vez.

                -Dios, Charlie. No es nada, por favor… Déjame un momento, voy a repasarme el maquillaje y volvemos al discurso.

Él suspiró, dándose por vencido y la dejó sola. Julieta se apoyó en el lavabo y esperó unos segundos a que el dolor de cabeza remitiera. Después, cogió dos pastillas y se las metió en la boca.

                -Saldrá bien. No es nada-susurró, volviendo a mirarse unos segundos en el espejo, antes de salir.


Pudo acabar el discurso, ante la mirada atenta de Charlie, el cual había pasado de la felicidad extrema a ese gesto extraño, de querer ocultar su preocupación. Pero no era un buen actor. Finalmente, ambos se montaron en el lujoso coche que los llevaría al edificio dónde tendría lugar la gala. Durante el trayecto, no hablaron. Julieta estaba demasiado congestionada con la presión de ser la anfitriona perfecta, que no había tenido tiempo, hasta ese momento de silencio, de plantearse si volvía a estar enferma.

El coche aparcó frente al edificio, donde les esperaba una gran alfombra fucsia y cientos de fotógrafos. Julieta respiró hondo y le cogió la mano a Charlie.

                -He sido una inconsciente antes. Mañana, después de la fiesta podemos hablar con tranquilidad de esto. Sólo te pido que no se lo digas a nadie.

                -Trato hecho-repuso él, con una sonrisa, estrechando su mano- ¿Preparada?

                -Preparada.


***

Detrás del escenario habían colocado una especie de camerino con toda clase de canapés y varias botellas de Champagne. Desde ese lugar, se escuchaba todo el bullicio de fuera, que no hacía más que incrementar el nudo de su estómago. Julieta cogió la copa con manos temblorosas y le dio un trago, en los últimos minutos que le quedaban antes de salir y enfrentarse a todo ese público.

Y antes de hacerlo, necesitaba algo imprescindible. A Andrew y su despreocupación, a su humor para calentar el ambiente.

                -Jul, le he llamado. Ya viene-le informó Mathilde. Se sentó a su lado y se rellenó la copa. Aquella noche, llevaba un vestido negro, ajustado, que caía hasta los pies-¿Estás nerviosa?

                -Muchísimo. Le necesito a él… no puedo hacerlo sin él. Ya he tenido suficiente drama hoy con Elliot. Con Andrew… es todo más fácil-admitió.

                -No te preocupes, quedan veinte minutos.

Andrew llegó al poco tiempo. Llevaba ese gesto de abogado interesante que tenía en el bufete, traje negro y corbata del mismo color, que mejoraban notablemente su aspecto de caballero del siglo veintiuno. Julieta se levantó y le abrazó al verle, rodeando su cuello con fuerza.

                -Por fin… ¿dónde estabas?-murmuró, ansiosa.

                -Eh, tranquila-dijo él, acariciando su pelo- Estaba fuera, saludando a tu madre.

                -Os dejo solos-dijo Mathilde, sonriéndole a Andrew.

Julieta permaneció un rato así, en silencio, sin querer soltarse.

                -¿Estás mejor ya? Es que no sé si sabes el tiempo que me ha llevado planchar esta camisa-bromeó Andrew.

Se separó de él, algo más calmada y se fijó mejor en él.

                -¿Seguro que la has planchado?

                -Eres muy graciosa, Julieta Pope-dijo él, arqueando las cejas.

                -Lo sé-admitió, soltando una carcajada.

Toda esa tensión acumulada, se estaba liberando con él. Y ahora, no podía dejar de reír como una tonta.

                -¿Cuánto alcohol has bebido?-preguntó Andrew, sorprendido.

                -Ni idea... Pero sé que estoy genial contigo. Aquí, solos…Contigo es más fácil y...

Se quedó en silencio y se abalanzó sobre él, hundiendo sus labios en los suyos, presa de ese frenesí dulce y delicioso. Andrew rodeó su cuello con las manos y la besó con más fuerza. Ya no había ni rastro de preocupación, sólo del placer de esa atracción contenida en un gesto.

                -Esta noche vamos a tener sexo, en cualquier sitio de este edificio… -susurró él, besando intermitentemente su cuello-Sólo sal y haz ese puto discurso. Lo vas a bordar.

                -Te tomo la palabra. Sólo espera unos diez minutos… -repuso Jul, mordiéndose el labio.

                -No sé si te lo había dicho ya, pero esta noche estás espectacular. Ese vestido rojo…

                -Shhh

                -No sé cómo me contengo-rodeó su cintura y la acercó a la suya.

                -Andrew… Ya, para. Voy a salir echa una pena…

Su respiración era tan agitada que tuvo que separarse de él. Su corazón iba a mil por hora, se apoyó en la mesa y le escudriñó. Aquello estaba siendo una distracción, una buena distracción, para apartar el problema. Pero sólo era eso, un juego agotador y entretenido. En el fondo sabía que no estaba bien hacerlo, que lo que necesitaba de Andrew era otra cosa.

                -Llevo días sin dormir bien y estoy agotada. Quizá podía pasar un par de noches en tu casa, hasta que Elliot se habitúe a Isaac y su nueva vida. Le he dicho que podía quedarse el tiempo que necesitara, con los horarios que tendrá ahora en el Hospital no sería muy humano por mi parte hacer que viniera cada día desde Los Hamptons... La situación con él no hace sino complicarse y sólo lleva veinticuatro horas aquí. Me está superando-Tragó saliva y sonrió levemente, mirándole-Siento tener que pedirte esto.

Andrew permaneció impasible hasta que dejó de hablar. Después, se acercó a ella y le colocó un mechón de pelo suelto. Sonrió levemente y le besó sobre la frente.

                -Es la hora de que salgas ahí y los conquistes. Te espero luego.


Fue como quitarse un peso de encima. Ni siquiera tenía dudas en la respuesta que le había dado Andrew, porque se sentía nueva. Ligera como una pluma. Así que cuando salió al escenario, sonrió y avanzó hasta el centro, con el murmullo del aplauso de fondo. Era un ruido ensordecedor que hizo que entrara en calor.
Llevaba puesto un micrófono trasparente, así que podía empezar a hablar en cualquier momento, todas esas personas estaban expectantes por ella, pero intentó no pensar en eso. Cuando el ruido acabó, se aclaró la garganta y se olvidó de lo demás.

Tenía el discurso delante pero, después de mirarlo unos segundos, decidió que no iba a seguirlo al pie de la letra.

                -Gracias. Buenas noches. Primero de todo quería agradeceros el estar aquí esta noche y segundo… pedir perdón si estoy un poco nerviosa hablando delante de tantas personas. Es algo incómodo. Aunque por lo menos no me he caído al salir-bromeó, logrando risas entre el público- Lo demás, espero que sea de vuestro agrado, aunque aún tengo mis dudas con el catering… No sé quién tuvo la idea de poner esos canelones de gambas-siguió, cegada por las luces, y de nuevo, más risas-Es broma, tenemos a un estupendo chef, no los he preparado yo.

<<Bueno, ya que tengo toda vuestra atención, quería explicaros como empecé con este proyecto que había estado un poco a la sombra hasta esta noche. Veréis, si os fijáis en la invitación, el nombre de mi padre está en letras mayúsculas. Seguro que habéis oído hablar de mi padre... o le conocisteis… pues bien, él no estaba enfermo, así que pensaréis ¿Por qué ponerle su nombre a una fundación de ayuda e investigación contra el cáncer? Bueno, porque gracias a él estoy aquí. Él me enseñó a trabajar, hizo que me esforzara más que nadie para depositar en mí su confianza, sus empresas y su vida. Cuando ya se había jubilado, me confesó que le hubiera gustado crear una causa benéfica y que quería que yo lo hiciera, con su ayuda. Desgraciadamente, murió semanas más tarde en un accidente... –Paró en seco, recordando levemente las imágenes que guardaba de ese día y tragó saliva- Así que, supe que tenía que hacerlo, por James Pope. Aunque, claro… no sabía nada del tema, ni de causas benéficas ni de su gestión. Y de nuevo la vida me puso otro obstáculo. Olvidé los deseos de mi padre porque se presentaron otras cosas más importantes en las que pensar; como el cáncer. Con veinticinco años me enteré de que me quedaban pocos meses y que, posiblemente, todo mi esfuerzo no iba a servir para nada. Estaba sola y… me asusté. Las posibilidades de éxito eran pocas, así que decidí no tratarme. Pero, por suerte la inconsciencia me duró poco. Un año y pocos meses más tarde, sigo aquí. Conocí a alguien que me abrió los ojos. Me paró en seco y me recordó que la vida valía la pena. Luchó por mí…-hizo un esfuerzo por continuar, sabiendo que en alguna parte de la sala, Elliot escuchaba su discurso referido a él- después de tratamientos, cinco operaciones y un bebé, no había cáncer. Sé que es algo que está ahí, que todos tenemos que arrastrar, pero si no tienes a nadie que luche por ti, es imposible ganar solo. Por eso, esta noche quiero presentar mi causa. En la fundación James Pope, hacemos donaciones en investigaciones, ayudas a gente que no puede pagar un tratamiento, y también, a sus familias, porque sin ellos… has perdido antes de empezar.

Antes de que terminara, la sala explotó en una gran ovación. Julieta se limpió las lágrimas de sus mejillas y respiró hondo antes de hablar de nuevo.

                -Gracias, de verdad. He de confesar que soy abogada y no tengo ni idea del tema médico, además de mi simple experiencia, pero sí que conozco a alguien que tiene algo que decir. Una de las personas que cree en las oportunidades y que actualmente, trabaja en varios ensayos de investigación contra el cáncer. Lo siento, no puedo ser parcial… Me salvó la vida. Con todos ustedes, Mathilde Amette.

Mathilde subió al escenario, orgullosa y algo avergonzada. Julieta le dio un abrazo antes de salir y cederle el protagonismo a ella.

                -Lo has hecho genial-Susurró en su oído.

                -Gracias.

Corrió hasta escabullirse de los focos. Por fin había pasado. Estaba llena de energía, dispuesta a cualquier cosa. Aquello, al contrario de lo que pensaba, le había dado un subidón de adrenalina y se sentía entusiasmada. Avanzó hasta salir a un pasillo desierto y dejó que su cuerpo descansara en la pared oscura, aún sin apartar la sonrisa de su rostro. Se pasó la mano por la frente para percatarse de que estaba sudando y su respiración era agitada.

Deslizó su cuerpo por la pared hasta quedarse sentada en el suelo. Las capas y el grosor de la parte de abajo del vestido hacían que pareciera atrapada en toda esa tela de un color rojo vivo. Echó la cabeza hacia atrás y suspiró, dejando escapar una risita.

Toda la preocupación que había tenido aquel día, ahora le resultaba absurda. Sentía que podía con todo, que simplemente estaba siendo una mujer normal, con una vida feliz, tal y como debía ser.


De repente, la sobresaltó el ruido de unos tacones que se acercaban. Miró a lo lejos en el pasillo, pero estaba demasiado oscuro. Entonces, a ese sonido, se le añadió el de un único aplauso.

Julieta no se levantó, esperó tensa en el suelo, mientras una silueta femenina aparecía delante de ella, salida de una zona sin iluminación. Al distinguirla con claridad, dejó de respirar, observándola, incapaz de llevar a cabo ningún movimiento, ningún pensamiento. 

                <<Corre. Sal de aquí>>

                -Jess-pronunció, con voz ahogada.

                -Reconozco que lo has hecho bien. Todo ese sentimentalismo… contar tu experiencia personal… ¡Bravo!

Su fantasma estaba allí, delante de ella. Llevaba el pelo rubio, liso y largo, casi por la cintura y un traje gris, muy ceñido al cuerpo. Había hecho algo en su rostro para que fuera difícil reconocerla a simple vista. Su nariz era más pequeña que antes y sus ojos ahora, se veían mucho más amenazadores.

Jul cerró los ojos y bufó, intentando que la sangre decidiera correr otra vez por su torrente sanguíneo.

                -¿Qué quieres?-preguntó sin bacilar.

                -Hablar…-contestó Jess, sentándose a su lado.

                -Pues hablemos-Siguió Julieta, mirándola fijamente.

                -He visto a Elliot, tan guapo como siempre… Aunque tú tampoco estás mal, ese vestido es impresionante… Y rojo. Adoro ese color.

                -Ya sabes que no me gustan estos jueguecitos. Estoy haciendo todo lo que me pediste y aun así quieres seguir con esa actitud amenazadora. Pero ya no estoy asustada-dijo, llena de rabia, apretando los puños.

Jess sonrió, enseñando su dentadura perfecta y le acarició el brazo con los dedos. Julieta se estremeció con ese contacto y la apartó, pero entonces ella la agarró con más fuerza.

                -Cariño, no quiero hacerte daño-susurró con sensualidad, sin apartar ese gesto sádico de sus labios-Soy un fantasma ¿recuerdas? Sólo estoy en tu mente, siempre que tú seas una buena chica, claro.

                -Suéltame-ordenó Jul, apretando los dientes para no propinarle un puñetazo. Jess la soltó y levantó las manos-Estoy haciéndolo todo bien.

                -Recuerda que me has destrozado la vida y ahora, una parte de la tuya me pertenece. No puedes negarte o… ya sabes lo que habrá-completó la frase orgullosa, con una mirada brillante.

Julieta cogió aire y aguantó la respiración, esperando que lo soltara sin recurrir a sus tretas mentales.

                -Dilo de una vez.

                -Shhh. No hay prisa. Ya recibirás noticias mías.

                -¿Y por qué has venido?-cuestionó Julieta, cuyo pecho subía y bajaba enérgicamente, aumentando con cada palabra.

                -Adoro los actos benéficos, son tan glamurosos… tan superficiales-explicó, poniéndose en pie- Por cierto, tienes sangre en la nariz.

Sonrió y le dio la espalda, avanzando por el pasillo. Julieta la vio desaparecer, sin moverse. Le resultaba imposible enfocar la mirada en otra cosa que no fuese el lugar por dónde se había alejado, aún con el sonido de sus tacones en la cabeza. Al final, reaccionó y se tocó cara, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando, con tanta rabia que temblaba. Sus latidos se fueron calmando pasados unos segundos, en los que empezó a pensar con claridad, a sentir esa especie de vacío que le provocaba el odio irracional contra ella.

Aunque eso no le sirviera de mucho.

Sabía que no podía hacer nada más que esperar y rogar porque su siguiente petición no fuera peor que las anteriores.


               




11 comentarios:

  1. Aquí tenéis él capítulo de la semana, puede que este fin de semana suba algo más. Espero, como siempre, vuestras críticas, comentarios, amenazas cariñosas... Ya sabéis.
    Un beso :)

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    1. ¿Cuando subes el siguiente? .. ha pasado más de un mes.

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  2. Hola Jane,

    Veo que hoy voy a ser la que estrene los comentarios…
    Por cierto, me ha encantado eso de amenazas cariñosas…supongo que enfatizas esta última palabra…XD

    Bueno, no me enrollo más. Voy al grano:

    -Trama-->Me encanta como sigues tratando las escenas. La historia sigue dejándote con esa intriga que tanto se requiere en una buena novela por lo que te felicito por ello. Dejas al lector con muchas preguntas: ¿va a volver a recaer en la enfermedad? ¿quién esa la famosa Jess? ¿acaso le hizo nuestra protagonista algo tan horrible como para estar tan atormentada?, etc, etc.

    -Personajes-->Yo creo que con estos capítulos quedan perfectamente caracterizados los personajes. En eso también te doy la enhorabuena. Creo que le dedicas el tiempo suficiente que requiere cada personaje.

    -Correcciones y sugerencias:

    En el párrafo: "Llevaba todo el día dando los últimos retoques a la gala benéfica. Todo era un no parar de llamadas urgentes, cambios imprevistos y mucho estrés. Finalmente, todo había quedado resuelto y calculado al milímetro". Repites en tres frases, tres veces "todo" (todo el día, todo era, todo había quedado)…cuidadín con esto…^^

    En la siguiente frase: "Aunque aún faltaba lo que más le preocupaba a Julieta; su discurso" no entiendo muy bien por qué pones ; en lugar de : detrás de "Julieta", ¿no quedarían mejor los dos puntos o una coma?

    Cuando dices: "E iba a ser imposible si Charlie no llegaba", ¿por qué es necesario poner ese "E"? Más siendo la primera frase de un nuevo párrafo…Creo que podrías suprimirlo.

    En el párrafo: "Quedaba una hora para salir y llegar a tiempo al edificio Ángel Orensanz, un lugar emblemático del centro, perfecto para esa clase de actos… una hora para que los fotógrafos se le echaran encima, una hora para emborronar una hoja con un montón de palabras sin sentido". También se repite tres veces "hora", pero aquí creo que no sería del todo incorrecto. Contribuye a dar énfasis al tiempo que le queda a la protagonista. Así que esto no es un aviso para que lo corrijas, solo para que veas que dependiendo del momento, una repetición puede ser adecuada…XD

    "Se repasó los labios de color nude, tal y como había recomendado el maquillador, y volvió a pasarse la mano por el pelo". En esta frase me resultan demasiado juntos los verbos "repasar" con el "pasar"…¿No podrías encontrar un verbo sustituto a alguno de ellos? A lo mejor "retocar" puede sustituir al primero de ellos…

    Cuando dices: "Ese mismo lugar en el que habían dormido juntos, varios meses atrás, dónde todo era diferente", creo que ese "dónde" no es del todo correcto. Corrígeme si me equivoco, pero pienso que aquí te refieres a que meses atrás todo era diferente. Por tanto en lugar de "donde" deberías poner "cuando" (sin tilde). Si decidieras seguir con la palabra "donde" entonces deberías quitarle el acento.

    En la intervención: "De pequeña vomité en un teatro del orfanato, ante decenas de niños y posibles padres" creo que eso de "posibles" me resulta un tanto raro…Sé que quieres resaltar que no son sus padres propiamente dichos, pero, no sé, ¿no podrías escribirlo de otra forma?…XD

    (Continúo en el siguiente comentario…)



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  3. Aquí sigo:

    Cuando dices: "¿No estamos hablando de cáncer? ¿Es divertido?" Es perfectamente correcto, pero (solo es una sugerencia personal) yo pondría "¿Acaso eso es divertido?". No me preguntes por qué…no sabría responderte…^^

    En la frase siguiente pones: "Vio una sombra de unos segundos en la mirada de Elliot"…creo que te has comido unas palabritas por aquí…"una sombra de… (durante) unos segundos".
    También pasa algo raro en la siguiente: "Hacer ese tipo de comentarios delante con él". Aquí o sobra el "delante" o el "con" (en este último caso tendrías que añadir un "de" antes de "él").

    "-No lo es, pero es una gala y nadie quiere verte llorar." Se repite "es" muy seguido. Podrías poner "No lo es, pero se trata de una gala y nadie quiere verte llorar".

    En la siguiente intervención (" -La verdad es que creo que si") falta un acento en el "sí".

    " Así que aguantó las ganas de ser sincera, de decir gracias y sonrojarse por el cumplido tipo Elliot; Optó por aplacar todo ese amasijo de sensaciones en el estómago" Aquí tampoco comprendo muy bien el porqué del ; y no un punto y seguido normalito…^^

    Otra tilde despistada en el "terció" de la frase: "-Perdona, a veces me olvido de que no será así nunca más-tercio".

    Cuando pones: "Y Elliot, en su versión maltrecha y rota, atacó con algo que dolía más que todo aquello". Continúas con "El silencio" en un nuevo párrafo. Yo creo que aquí sería mejor que pusieras punto y seguido detrás de "aquello" o incluso ":". La siguiente frase sí podrías ponerla en un nuevo párrafo.

    En la intervención: "-Que oportuno-se quejó, bufando-es muy oportuno…" ese "Qué" va con tilde…^^

    Cuando dices: "Desde ese lugar, se escuchaba todo el bullicio de fuera, que no había más que incrementar el nudo de su estómago" creo que no es "había" lo que querías escribir sino "hacía".

    En la intervención: " -No lo sé... Sólo sé que estoy genial contigo. Despreocupada y…" para evitar los dos "sé" que aparecen, podría "solo siento que estoy genial contigo". Por poner un ejemplo…

    En la frase: "Toda la situación con él no hace sino que complicarse". Algo raro pasa aquí. Creo que el "sino" sobra y en su lugar debería haber un "más".

    Se repite "todo" muy seguido también en esta parte: "Gracias. Buenas noches a todos. Primero de todo quería agradeceros".

    Falta una tilde en el "quién" de: "No sé quien tuvo la idea". Y creo que también en el "Luchó" de la frase "Lucho por mí" (aunque aquí tengo más dudas porque no sé si la protagonista habla por ella misma o por aquella persona que le cambió la vida…)

    En general, en el discurso de Julieta repites bastante el verbo "tener". Queda bastante disimulado, pero en la frase "tenemos que arrastrar, pero si no tienes" ya es demasiado evidente…^^

    Nada más, Jane.
    Son solo correcciones sin mayor transcendencia…

    Sigue así.
    Un agrazo,
    Sweetie.

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    1. De nuevo, muchas gracias por todo, Sweetie... A menudo no me doy ni cuenta de estos errores aunque lo lea después. Luego los veo escritos cuando me lo dicen y me duelen los ojos jajajajaja
      Espero que te guste la historia, no sabía si la segunda parte iba a ser un error pero por ahora, no va mal...
      Un beso.

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  4. Hola Jane!!

    cada día nos dejas mas en suspenso. por cierto para la persona que te coloco el anterior comentario le aclaro que jess es la asistente julietta que murió y ella se dio cuenta después, por eso se dio cuenta que alucinaba. estoy en lo correcto Jane?

    Jane hasta cuando nos vas a dejar en el limbo, no es justo que no nos digas por se separaron eres un poco cruel mujer; pero igual aquí seguiremos leyéndote.

    hasta la proxima publicación y que sea rapido.

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    1. A ver, Jess es la ex novia de Elliot, no Jane... a la que tú te refieres jejje Es una equivocación normal ya que las dos empiezan por "J"

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  5. Buenas Jane,
    Si supieras el cacao mental que tengo ahora mismo ...
    Voy por partes:

    Esta Jess, Jess, Jess... Porque esta Jess?? Que pinta esta ahora, tengo dos teorías, Julieta, debido al cáncer que es más que obvió que tiene sufre alucinaciones con Jess, pero esto de que le pida cosas q tiene que hacer... No me suena mucho a alucinaciones la verdad, luego esta la de Jess existe, no esta muerta (que debería) y ha vuelto pisando fuerte para hacerles la vida imposible a Jul y Elliot.
    Luego esta Andrew que me cae mal, ni pincha ni corta.
    Y luego esta Elliot ^^

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    1. Y Elliot si me cae, bien, haber si se reconcilian el y Jul, que es un momento que todos estamos desando, pero me temo, que nos harás esperar, o me equivoco...

      Un beso y sigue escribiendo asi de bien, que contigo da gusto!!

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  6. A ver que me aclare, Jess está viva o es una alucinación (y lo siento si lo voy a estropear) si está viva es la causante de que Jul se haya alejado de Elliot???.....Agrgrgrgrgr cada vez me hago mas preguntas y lo que mas coraje me da es que no hallo las repuestas y tengo que esperar hasta el siguiente capi, pero es lo que tiene que la historia me este gustando tanto, así que me aguantaré y esperaré el próximo capi con impaciencia jijijijii
    Besos y cuidate

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  7. Ahora entiendo porque dejo a Eliot, pero no con que la esta chantajeando y por que se déjà, que no ve que estan sufriendo los dos y si enferma de Nuevo no seran felines nun a y Jess que Nadine la puede detener o que

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